La elaboración de casas de madera admite, sin duda, uno de los sistemas de construcción más respetuosos con el medio ambiente. La madera es uno de los materiales de construcción más nobles; es natural y renovable, y su proceso de transformación es sencillo, empleando poca energía, en comparación con los materiales de construcción tradicionales.
El respeto por el medio parte desde el propio origen de la materia prima: la
madera es el fruto de los bosques, los cuales mantienen el ciclo del agua, el
ciclo del carbono y protegen los suelos contra las escorrentías. Los bosques
productivos, bosques cuidados y limpios, son gestionados de forma sostenible, la
población se implica en su conservación, incrementando así la superficie
boscosa. Esto demuestra que la madera no sólo es uno de los materiales menos
contaminantes es su proceso de producción, sino que ésta es beneficiosa para el
medio ambiente. Pero lo que sobresale por encima de todo lo demás es su
contribución al ahorro energético, una casa ecológica puede llegar a ahorrar
hasta un 60% en el consumo de energía diaria; al ser un material aislante actúa
como regulador térmico, necesitando un gasto mucho menor en calefacción en
invierno o en refrigeración en verano.
Y tampoco debemos olvidar que las casas de madera son casas altamente saludables, absorben y expulsan la humedad regulando el ambiente interior, absorbe las radiaciones electromagnéticas de móviles, televisores, ordenadores… proporcionando un estado de equilibrio en el cuerpo humano.